No existen los motivos suficientes,
incluso cuando las razones bastan.
Sabes que te siento
igual que tú me sientes,
que nos detenemos en el tiempo
para mirarnos
y tocarnos en la ausencia,
mientras el mundo muere
alrededor nuestro.
Todo es magnífico y bello
cuando viene de tu cuerpo,
pero es doloroso,
y estoy cansado
de vivir la misma historia
una y otra vez,
destrozando todo,
hasta que el último suspiro
se lleve las cenizas
de lo que alguna vez fue fuego.
No me gustan los juegos,
lo sabes,
y menos aún repetir
los errores del pasado.
Por eso prefiero guardar silencio
para que tú también lo guardes.
Prefiero tu total silencio
a la incertidumbre
de tus dudosas verdades
y a lo que ocultan tus ojos
cuando hago preguntas.
Por eso es mejor así,
porque todo es cierto
y real
cuando se vive
en la nada.