Retratos al estilo Ghibli… y selvas en llamas

De tu starter pack a el cambio climático, una lectura incómoda sobre lo que realmente está en juego.

En los últimos días se ha hecho viral una serie de contenidos sobre el consumo de agua que requieren las inteligencias artificiales. Un estudio de 2023, por ejemplo, estimó que entrenar un solo modelo de gran escala puede utilizar entre **3 y 5 millones de litros de agua**[^11]. Y sí, eso es muchísima agua, sobre todo en un mundo donde la escasez hídrica ya pone en jaque a comunidades, ecosistemas y ciudades enteras.

Pero al ver estos tweets alarmantes y titulares virales, me surgieron varias preguntas:

¿Cuánta agua representa realmente esto comparado con otras industrias?

¿Cuál es el verdadero impacto climático de la inteligencia artificial?

¿Y cuál es nuestra responsabilidad como ciudadanos en este escenario?

Estas preguntas me llevaron a una investigación más profunda que terminó revelando una verdad incómoda: **el problema no es la IA. El problema es el modelo que la alimenta.**

Porque la inteligencia artificial y el agua que utiliza es apenas una expresión más de una crisis mucho más grande, más invisible y más urgente: **la crisis climática**.

Y en el centro de esa crisis no hay solo máquinas, sino **decisiones políticas, gases invisibles y un modelo económico que extrae más de lo que la Tierra puede soportar.**

El agua dulce es un elemento crucial para la subsistencia humana. El agua de lluvia sostiene cultivos, alimenta ecosistemas y permite la subsistencia de millones de personas. Mientras lees estas líneas, una familia en Africa, ha perdido su cosecha debido a la sequía extrema. Y otra en Latino América ha tenido que abandonar su hogar tras una inundación[^13]. Ninguna de ellas tuvo un papel relevante en causar esta crisis.

Entonces, ¿a quién debemos responsabilizar?

El agua es solo una de las caras de una crisis mucho mas compleja, y esta es la crisis del cambio climático. La cual cuenta con un ingrediente invisible pero determinante: El dióxido de carbono (CO₂).

Siendo el dióxido de carbono una parte del ciclo natural, lo exhalamos al respirar, para luego ser absorbido las plantas. ¿Por qué entonces se ha convertido en una amenaza para la estabilidad del planeta? ademas de esto, cómo se relaciona con todo lo que hacemos, desde entrenar una inteligencia artificial hasta comernos una hamburguesa o volar en avión?

Pero antes de hablar de soluciones, necesitamos entender el corazón del problema. Y ese corazón está hecho de gases invisibles, decisiones políticas y un modelo económico que ha puesto en jaque al equilibrio del planeta.

La respuesta está en **la velocidad y la escala**. El problema no es que el CO₂ exista, sino que lo estamos liberando en cantidades descomunales y mucho más rápido de lo que la naturaleza puede absorber. Este exceso crea lo que llamamos el efecto invernadero que atrapa calor en la atmósfera. Las emisiones globales anuales de efecto invernadero se miden en Toneladas de en CO₂, equivalente (CO₂e). Esto no significa que todo sea CO₂ literal. Algunos gases, como el metano (CH₄) o el óxido nitroso (N₂O), son incluso más potentes en su capacidad de atrapar calor. El CO₂ se usa como medida, para ayudarnos a tener una idea clara de el impacto que generamos en nuestro planeta. Es el gas más abundante y sirve como referencia común para comparar el impacto climático de todos los gases, que tienen diferentes capacidades de atrapar calor. Para esto se utiliza el indice GWP (Global Warming Potential) o Potencial de Calentamiento Global, es una medida estandarizada que indica cuánto calor atrapa un gas en un periodo de tiempo (normalmente 100 años) comparado con el CO₂ todo esto con el fin generar una cifra que nos permita medir de forma aproximada nuestro impacto y nos permite comparar industrias, países y políticas públicas con una misma métrica, simplificando el análisis y las legislaciones.

Por ejemplo, el metano tiene un GWP de 28: es decir, atrapa 28 veces más calor que el dióxido de carbono en el mismo tiempo. Entonces cuando decimos que una vaca emite 2 toneladas de CO₂ al año, eso no significa que emite literalmente CO₂, sino que la suma de los gases que emite equivale a 2 toneladas de dióxido de carbono en términos de calentamiento.

En 2023 nuestras emisiones anuales de CO2 se situaron alrededor de las 53 mil millones de toneladas[^2] una cifra nada alentadora ya que muestra una aumento respecto a anos anteriores[^3] y un retroceso respecto a las políticas internaciones pactadas para reducir esta cifra.

Pero cuanto son 53 mil millones de toneladas y que representa esto para nuestro planeta? Nuestro planeta tiene la capacidad de asimilar y resistir una cantidad determinada de CO2, la mayoría de estas emisiones son absorbidas por océanos, bosques, y la otra parte que no es absorbida se acumula en la atmósfera.

En el caso de los océanos, ellos absorben CO₂ directamente de la atmósfera, para luego disolverlo en el agua, formando ácido carbónico lo que acidifica el océano y hace que pierda eficiencia en el proceso. Parte del carbono también es capturado por fitoplancton mediante fotosíntesis marina y a largo plazo, puede almacenarse en el fondo marino sea en sedimentos o muerte de organismos. Esto representa entre un 25 y 30% de el CO2.[^14]

En el caso de la biosfera terrestre esta absorbe también alrededor de un 30% con la ayuda de Bosques[^15], plantas y suelos que capturan CO₂ durante la fotosíntesis, Este carbono se almacena en troncos, hojas, raíces y Suelos a través de materia orgánica, estos capturan carbono mediante la actividad microbiana y el humus. – que no es este delicioso plato, si no la parte mas rica en carbono de la materia orgánica en el suelo, se forma por la descomposición de restos vivos y ayuda a la fertilidad, retener el agua y almacena el carbono durante siglos – Sin embargo, la deforestación, incendios y degradación del suelo reducen esta capacidad y convirtiéndolos en emisores en este proceso de degradación.

Y luego el CO₂ que no es absorbido por océanos ni vegetación permanece en la atmósfera. Este representa el 45% del total y aquí actúa como gas de efecto invernadero, atrapando calor y aumentando la temperatura global.

Entonces, no se trata de llegar a una producción de CO2 igual a cero, si no mas bien llegar a una cifra sobre la cual nuestro planeta pueda absorber nuestras emisiones, para que estas no generen un impacto negativo en la atmósfera.

La cantidad de CO2 que puede absorber nuestro planeta se mide habitualmente en partes por millón (o ppm) durante la mayor parte de la historia de la humanidad nuestras emisiones giraban entorno a las 250 ppm[^16], pero desde la revolución industrial no han echo si no aumentar. El Límite propuesto por científicos[^4] para evitar riesgos climáticos graves y conservar la vida en la tierra tal y como la conocemos era importante mantenerlo por debajo de los 350 ppm, una cifra que sobrepasamos hace ya muchos anos con 442 ppm hoy en dia [^3], Lo que provoca +1.2 °C de calentamiento y eventos extremos que van en aumento, cambiando la forma en que vivimos, y afectando ecosistemas y especias alrededor del mundo. A partir de 500 ppm serian entre +2.5 y 3 °C y se considera el punto de no retorno, en donde veríamos a Groenlandia y la antártica derretirse, generando un aumento del nivel del mar de varios metros a largo plazo. El colapso de la selva amazónica por estrés hídrico y deforestación, migraciones masivas por escasez de agua y alimentos, temperaturas extremas, la desaparición de especies enteras, agricultura inestable en grandes partes del mundo, entre muchas otras. Al ritmo de aumento actual de 2.4 ppm por año alcanzaríamos los 500 ppm hacia 2060, si no cambiamos radicalmente nuestro modelo energético y agrícola.

Bajo este posible desenlace es que en diferentes ocasiones, un gran numero de naciones del mundo se han reunido para discutir sobre el tema y llegar a un acuerdo sobre como debemos reducir nuestra producción de CO2. Pero lo peor de todo es que sabemos exactamente qué lo causa… y seguimos sin realizar cambios considerables.

Se ha tratado por ejemplo de crear una normativa justa en la que diferentes naciones del mundo debían ponerse de acuerdo, sobre el nivel de responsabilidad que tiene cada una en este proceso para actuar de manera acorde. Para esto se propusieron diferentes modelos como “la responsabilidad histórica”donde los mayores emisores históricos debían asumir la responsabilidad climática, el modelo Equal Shares (o a partes iguales ) que busca asignar a cada persona el mismo derecho a emitir gases de efecto invernadero, calculando la responsabilidad de cada país según su población. O también, El enfoque de lujo frente a subsistencia que distingue entre emisiones necesarias para cubrir necesidades básicas y aquellas derivadas de estilos de vida opulentos, proponiendo mayor responsabilidad para quienes contaminan por lujo, por ejemplo las personas que tienen carros de alto cilindraje, botes, aviones, etc.

Sin importar el modelo que se propusiera el resultado fue muy similar, las potencias mundiales como USA, Europa y China debían asumir una gran responsabilidad en el cambio, fuese por responsabilidad historia, partes iguales o lujo frente a subsistencia o inclusive creando un modelo mas efectivo en el cual se tengan en cuanta los tres factures, el resultado sigue siendo el mismo. Y es que los países dominantes no pueden continuar generando la cantidad de emisiones que generan actualmente y no existen razones lógicas o éticas sobre el cual esto pueda ser justificable.

Nos encontramos con nuestro barrio en fuego y le estamos preguntado entre los vecinos quienes quieren participar para apagarlo. El gobierno estadounidense por ejemplo ha expresado que no estaba dispuesto a llevar a cabo cambios que afectaran las libertades de los estadunidenses. Los acuerdos climáticos como el Acuerdo de París por ejemplo son no vinculantes. No hay sanciones reales para los países que no cumplen. La ONU carece de poder coercitivo. En ausencia de un “ciudadania global organizada”, prevalecen los intereses nacionales, muy a menudo en conflicto.

Todo esto debido en parte a que nos han echo apostar por tecnologías (captura de carbono, geoingeniería, energías limpias) que resolverán el problema sin necesidad de cambiar el sistema económico. Esta es una forma de evasión sofisticada, que posterga las transformaciones profundas necesarias.

Si tenemos en cuenta el riesgo al que nos estamos enfrentando, y la cantidad de vidas que estamos poniendo juego, la pregunta que surge entonces es, por que estamos haciendo tan poco?

Políticas y visiones económicas a corto plazo, en donde se busca el resultado instantáneo, quemando el futuro de muchos en nombre del beneficios presentes, han impedido que se logren hacer cambios considerables. Ademas de una industria que invierte miles de millones cada año en influir políticas, financiar campañas, generar desinformación y frenar cualquier transición que afecte sus ganancias. Y esto no es una teoría de conspiración, ya que está documentado por múltiples estudios que estas empresas obstruyen políticas climáticas[^5], gastan grandes cifras de dinero en opacar las entidades que deben regularlos[^6], realizan campanas de desinformación [^7], Influyen en la educación juvenil[^8], y hasta logran hacer lobby empresarial en grandes delegaciones climáticas, como cuando 1,700 participantes de la industria de combustibles fósiles fueron acreditados para participar en las negociaciones climáticas de la ONU (COP29), superando las delegaciones de muchos países afectados por el cambio climático.[^9]

Y aunque hablamos del “cambio climático” como si fuera responsabilidad de toda la humanidad por igual, en realidad, una élite empresarial muy concreta es la históricamente responsable de gran parte del daño.

Según un estudio de CDP (Carbon Majors Report)[^10] desde 1988 (el año en que se reconoció oficialmente el impacto humano en el cambio climático) sólo 100 empresas han sido responsables del 71% de las emisiones industriales de gases de efecto invernadero.

Esto sucede debido a que hasta hoy el sector energético (que representa mas del 30% de las emisiones globales[^17]), es un sector que depende casi totalmente de combustibles fósiles. Y son estas 100 empresas las que extraen, refinan y venden estos combustibles. Y aunque hablamos de los Sectores “Energéticos” o de “transporte” en realidad estamos hablando de un numero reducido de actores corporativos. Entre ellas están nombres conocidos como: ExxonMobil, Chevron, Saudi Aramco, Gazprom, BP, Shell, etc.

A menudo consideramos como agresión el uso de la fuerza, pero lo que están haciendo estas grandes industrias, Elites y dirigentes de grandes potencias mundiales, es un agresión hacia gran parte de la población mundial, especialmente los países en via de desarrollo, ya que desde hace decenas de años se sabe que los mayores perjudicados por la falta de acción de los países dominantes afecta sobre todo a las poblaciones de bajos recursos. Debido entre otras cosas a que hoy los paises en via de desarrollo dependen mayormente de la agricultura para su desarrollo, y esta es una de las areas que mas sufre las consecuencias del cambio climatico. En unos anos tal vez podamos ver como Siberia y Alaska se convierten en tierras adaptadas para la agricultura, mientras que los países mas cercanos al ecuador verán mucho mas sequías y sus temperaturas en aumento. Esto ya es un echo en lugares como Colombia por ejemplo donde el cafe se debe cultivar en zonas mas altas buscando temperaturas adecuadas, debido a el aumento de la temperatura y una reducción en la cantidad de tierra explotable, que da como resultado un aumento de los precios. Igualmente pasa con las especies de climas montañosos, que se ven desplazadas cada vez a lugares mas altos huyendo del calor y viéndose acorraladas y empujadas a la extinción a falta de lugares donde p uedan vivir.

Otra industria que causa un gran impacto. y tiene un enorme poder de presión sobre el gobierno, ya que cuentan con beneficios logrados a travez del lobismo y otras estrategias es la industria ganadera. Esta recibe subsidios o reducciones de impuestos, en países como USA, Francia, España, Argentina, Uruguay, Colombia, México, entre muchos otros. El problema radica básicamente, en que esta industria es una de las que mas aporta al calentamiento climático, generando mas emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que todos los medios de transporte juntos[^19], esto incluye, al transporte terrestre con todos sus autos, camiones y trenes de pasajeros y de carga, el marítimo donde podemos contar con barcos de carga, cruceros, ferris, yates. y el aéreo contando todos los vuelos comerciales y privados.

Esto se debe principalmente al metano que es 28 veces mas potente que el CO2 y solo el ganado produce ya mas del 40% del metano Antropogenico a nivel mundial[^18]. También la deforestación para pastos y cultivos en donde parte de la selva amazónica y otros bosques se talan para crear tierras de pastoreo o para cultivar soja destinada a la alimentación del ganado. Teniendo en cuanta ademas que la deforestación libera grandes cantidades de CO₂ almacenado en los árboles y el suelo, a esto le podemos sumar la energía y procesamiento de en la industria en si.

Todo esto hace que el problema de la ganadería no sea solo un problema de CO₂, sino una combinación con otros elementos como el metano, el óxido nitroso, la deforestación y el uso del suelo. Aunque un solo avión emita más CO₂ que una vaca, el impacto total de la industria cárnica a nivel global es más alto porque afecta múltiples procesos del ecosistema y genera gases de efecto invernadero más potentes que el CO₂.

Y detrás de todo este circo de manipulaciones, desinformación y caos, se encuentra nuestra responsabilidad, cual es el papel que jugamos nosotros como individuos en todo esto?. Para la mayoría de nosotros es muy fácil decir que no podemos hacer mucho y que las grandes decisiones se deben tomar a nivel gubernamental y esto en parte es cierto. Mientras no existan políticas gubernamentales, que presionen las empresas, industrias y grandes fortunas a generar menos carbono en nuestra atmósfera sera muy difícil cambiar. Pero como hemos visto, estas empresas cuentan con presupuestos colosales, (echo a costa de la vida de muchos) para financiar, manipular y taparle los ojos a los gobiernos mundiales. Pero no podemos simplemente delegar la responsabilidad y quedarnos tranquilos. Si nuestros gobiernos no hablan sobre ciertos temas es por que nosotros no estamos generando suficiente debate y no estamos haciéndoos oír de la manera adecuada, sea por que a muchos de nosotros nos falta mas conocimiento sobre el tema o por que creemos que no tiene sentido ya que no cambiara nada. Tomar las riendas y actuar es importante. Informase, y comunicar en nuestro entorno con el fin de que mas gente sea consciente de la necesidad de acción y juntos empecemos a ejercer mas presión para que gobiernos, grandes elites e industrias empiecen a ser mas conscientes de la guerra que llevan contra el resto del mundo.

Si los principales responsables en el cambio climático son incapaces de llevar a cabo los cambios que son necesarios para salvar la vida de millones de personas, ecosistemas y animales, actuar y hacernos escuchar se convierte en una responsabilidad. Cuando vemos que millones de personas y ecosistemas están sufriendo debido a la poca acción que se esta tomando a nivel mundial para revertir esta tendencia el boicot voluntario a los productos de estas empresas se convierte en una responsabilidad como consumidores. No podemos pasar por alto nuestros actos como individuos ya que así parezcan invisibles esto no nos hace menos responsables de los resultados que estamos obteniendo.

Pero nuestra responsabilidad no termina cuando ponemos atención a nuestro consumo de energía y agua, usar carros eléctricos y llevar a cabo un consumo responsable, comiendo menos carne, usando menos plástico y comprando productos con una vida útil mas larga. Empieza cuando entendemos que consumir es votar todos los días. Que educar es resistir la desinformación. Que hablar del tema es ya una forma de acción política. Y que organizarse en comunidad es mucho más poderoso que cualquier app para medir tu huella de carbono.

Nosotros tenemos una parte de responsabilidad moral en como otras personas sufren las consecuencias de nuestras acciones en otras partes del mundo o en un futuro no muy lejano. Por ende, es importante pasar a la acción y organizarnos junto con nuestro entorno ya que las consecuencia son mejores si actuamos en vez de hacernos los de la vista gorda.

Y sin importar que es una urgencia y una agresión contra la humanidad y sus ecosistemas, el objetivo esta lejos de buscar el caos o el daño, se trata de despertar conciencias: señalar, de forma clara y disruptiva, que no estamos haciendo lo suficiente. Ni como individuos, ni como industrias, ni como sociedades.

Tenemos una responsabilidad ética de intervenir. De alzar la voz por quienes no pueden hacerlo: comunidades vulnerables, generaciones futuras, especies y ecosistemas enteros que están siendo sacrificados por nuestra inercia.

En ética, se utiliza el concepto de **”omisión de socorro”** para abordar la **responsabilidad moral** que tenemos ante el sufrimiento ajeno. Se refiere a la decisión de no intervenir en una situación en la que una persona, estando en condiciones de ayudar a alguien en peligro, elige no hacerlo, a pesar de que su acción podría haber evitado un daño grave o incluso la muerte, y sin que ello implicara un riesgo significativo para su propia vida. Aunque su origen está en el ámbito jurídico, el debate trasciende lo legal: la **filosofía moral**, las **normas sociales** e incluso muchas religiones coinciden en considerar esta omisión como éticamente inaceptable.

Las consecuencias del cambio climático son devastadoras y afectan tanto a las personas que hoy habitan el planeta como a las generaciones futuras, sin mencionar el colapso de ecosistemas enteros y la extinción de innumerables especies. Y, sin embargo, nosotros seguimos en casa, apagando la luz al salir de la habitación, como si ese gesto fuera suficiente, mientras contemplamos casi con indiferencia, cómo la vida en la Tierra se desliza hacia el abismo, arrastrando consigo a millones de personas y formas de vida.

No se trata de buscar culpables aislados. Se trata de reconocer que estamos siendo testigos y cómplices de una injusticia estructural y global.

Y cuando los métodos tradicionales fallan, las campañas, los acuerdos diplomáticos, las promesas electorales vacías, la desobediencia civil emerge como una herramienta legítima, incluso necesaria. Y existe evidencia sobre la efectividad de estas acciones:

En 2022 por ejemplo dos activistas del grupo Just Stop Oil arrojaron sopa de tomate sobre el cuadro en la National Gallery de Londres, su objetivo era denunciar la pasividad del gobierno británico ante la crisis climática y la concesión de nuevas licencias de petróleo. A pesar de que el cuadro estaba protegido por un vidrio y no se vio afectado en absoluto, estas acciones generaron una polarización global, muchas personas se mostraron críticas por el método, pero al final aumentó el debate sobre prioridades sociales y climáticas.

Otros grupo llamado Extinction Rebellion en 2019 paralizo el centro de Londres durante varios días. Miles de personas ocuparon puntos clave como Oxford Circus y el Puente de Waterloo durante casi dos semanas. Su objetivo era declarar la emergencia climática. Como resultado de estas acciones el Parlamento británico declaró oficialmente la “emergencia climática”, aunque esto no implicó acciones inmediatas.

Ende Gelände un grupo Aléman que viene desde el 2015 llevando a cabo acciones masivas en zonas mineras, logro parar las operaciones extractivas en minas de lignito -un combustible altamente contaminante- bloqueando vías férreas y el acceso a minas gracias a miles de activistas. Esto genero una alta presión pública para acelerar el cierre de las minas que influenció el calendario de salida del carbón en Alemania.

En Francia diferentes colectivos climáticos bloquearon el acceso a instalaciones de TotalEnergies durante varios días, generando exposición pública de la relación entre grandes empresas energéticas y la crisis climática.

O cuando la ya conocida por muchos Greta Thunberg lideró una huelga escolar global, en donde millones de jovenes en las de 150 paises coordinaron acciones dejando la escuela para salir a protestar. Esta fue una de las mayores manifestaciones climáticas de la historia, influyendo en la agenda política en países como Alemania, Canadá y algunos estados de EE.UU.

¿Fueron acciones incómodas? Sí. ¿Disruptivas? También.

Pero a veces, para despertar a una sociedad dormida, hace falta sonar la alarma con fuerza. A este punto actuar deja de ser una opción y se vuelve un imperativo. La acción contra el cambio climático no solo es justificable, sino imprescindible. Y cuando los métodos tradicionales como las campañas, los llamados diplomáticos, las pequeñas acciones individuales han fracasado o resultado insuficientes, la desobediencia civil y la presión ciudadana organizada emerge como una herramienta legítima y necesaria en la lucha contra los grandes poderes que perpetúan la crisis.

Y entonces antes de alarmarnos porque una inteligencia artificial de 2 a 5 litros de agua para responder preguntas o crear un imagen starter pack o un retrato al estilo ghibli… Preguntemonos por que no hacemos nada cuando la industria carnica este acabando con el amazonas, o cuando para producir un Kilo de carne se necesitan 15 mil litros de agua[^12]. Por que toleramos que millones de litros de agua sean usados para extraer litio, regar monocultivos de exportación o enfriar refinerías de petróleo, pero nos hacemos viral a un chatbot? Por que en nuestra era, la verdadera inteligencia no consiste en optimizar datos, sino en desobedecer las lógicas que nos están llevando al colapso.

El cambio climático no es una consecuencia inevitable: es el resultado directo de decisiones políticas, intereses económicos y estructuras que deben ser confrontadas. Porque cuando la negligencia se vuelve hábito y la indiferencia se normaliza, el silencio y la ignorancia también nos hace cómplices.

Referencias

[^1]: Li, P., Yang, J., Islam, M. A., & Ren, S. (2023). _Making AI Less “Thirsty”: Uncovering and Addressing the Secret Water Footprint of AI Models_. arXiv. [https://arxiv.org/abs/2304.03271](https://arxiv.org/abs/2304.03271)

[^2]: European Commission. (2024). _EDGAR – Emissions Database for Global Atmospheric Research_. [https://edgar.jrc.ec.europa.eu/report_2024](https://edgar.jrc.ec.europa.eu/report_2024

[^3]: National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA). (2025). _Trends in Atmospheric Carbon Dioxide_. [https://gml.noaa.gov/ccgg/trends/](https://gml.noaa.gov/ccgg/trends/)​

[^4]: Hansen, J., Sato, M., Kharecha, P., et al. (2008). _Target Atmospheric CO₂: Where Should Humanity Aim?_ The Open Atmospheric Science Journal, 2, 217–231. [https://doi.org/10.2174/1874282300802010217](https://doi.org/10.2174/1874282300802010217)​

[^5]: https://influencemap.org/report/Climate-Lobbying-by-the-Fossil-Fuel-Sector?utm_source=chatgpt.com

[^6]: https://www.americanprogress.org/article/these-fossil-fuel-industry-tactics-are-fueling-democratic-backsliding/?utm_source=chatgpt.com

[^7]: https://news.harvard.edu/gazette/story/2021/09/oil-companies-discourage-climate-action-study-says/?utm_source=chatgpt.com

[^8]: https://wires.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/wcc.904?utm_source=chatgpt.com

[^9]: https://www.theguardian.com/environment/2024/nov/15/coal-oil-and-gas-lobbyists-granted-access-to-cop29-says-report?utm_source=chatgpt.com

[^10]: https://climateaccountability.org/wp-content/uploads/2022/08/CarbonMajorsUpdate-CAI-PR-11Jul17.pdf?utm_source=chatgpt.com

[^11]: Li, P., Yang, J., Islam, M. A., & Ren, S. (2023). _Making AI Less “Thirsty”: Uncovering and Addressing the Secret Water Footprint of AI Models_. arXiv. [https://arxiv.org/abs/2304.03271](https://arxiv.org/abs/2304.03271)​

[^12]: Mekonnen, M. M., & Hoekstra, A. Y. (2010). _The green, blue and grey water footprint of farm animals and animal products_. UNESCO-IHE Institute for Water Education. [https://waterfootprint.org/media/downloads/Report-48-WaterFootprint-AnimalProducts-Vol1.pdf](https://waterfootprint.org/media/downloads/Report-48-WaterFootprint-AnimalProducts-Vol1.pdf)​

[^13]: IPCC. (2022). _Sixth Assessment Report – Impacts, Adaptation and Vulnerability_. Intergovernmental Panel on Climate Change.  https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg2/

[^14]: Canadell, J. G., & Raupach, M. R. (2008). _Managing forests for climate change mitigation_. Science, 320(5882), 1456–1457. https://doi.org/10.1126/science.1155458

[^15]: Friedlingstein, P., et al. (2023). _Global Carbon Budget 2023_. Earth System Science Data, 15(12), 5291–5369.  https://doi.org/10.5194/essd-15-5291-2023

[^16]: Ciais, P., et al. (2013). _Carbon and Other Biogeochemical Cycles_. In: IPCC AR5 WG1.  https://www.ipcc.ch/report/ar5/wg1/

[^17]: IEA. (2023). _CO2 Emissions in 2022_. International Energy Agency.  https://www.iea.org/reports/co2-emissions-in-2022

[^18]: FAO. (2013). _Tackling Climate Change Through Livestock: A Global Assessment of Emissions and Mitigation Opportunities_. Food and Agriculture Organization of the United Nations. [https://www.fao.org/3/i3437e/i3437e.pdf](https://www.fao.org/3/i3437e/i3437e.pdf)

[^19]: Gerber, P. J., et al. (2013). _Livestock’s Long Shadow – Environmental Issues and Options_. FAO. [https://www.fao.org/3/a0701e/a0701e00.pdf](https://www.fao.org/3/a0701e/a0701e00.pdf)

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