Que no salga el sol
y no alimente el alma
de suspiros y crepúsculos.
Que la mañana
no huela a lavanda
ni a frescura de brisa.
Que los días sean inoloros
y el azul
y el verde
desaparezcan
de la naturaleza.
Que el ruido reine
en un eco
sin ritmo
ni melodía alguna.
Que todo desaparezca
y renazca de nuevo,
tal vez,
las veces que sean.
Solo quédate conmigo
y prometo
que haré de nuestra unión
algo tan vivo y colorido
que el universo
sentirá envidia
y querrá vivir,
por lo menos,
una eternidad
a nuestro lado.