Me veo trastornado

Me veo trastornado,
con lágrimas
en mis ojos suyos,
que me han dejado
un recado de amor
y nostalgia santa.

Siento pena por mí,
mis costillas, mis oídos,
mis versos de amor
vacíos,
que entre palabras
y seguridades irreverentes,
alguna vez creyeron
haber amado
como en los libros.

Siento pena por la tinta,
que se derrama
sin acto de presencia,
cuando ellos
se esperaron
toda una vida
para reencontrarse
en una iglesia,
un día de fiesta.

Siento pena
por la utopía,
por el vacío
que dejan
los deseos
de unidad
y convivencia,
y de cómo una unión
también puede ser
una pérdida.

Pena de saber
que no he amado,
porque he vivido,
y de haber amado
ya hubiese muerto,
por falta de corazón
de amante
y loco perdido.

Siento pena
de amar con sonidos,
máscaras incesantes,
promesas de rosas
y demás objetos
sin valor
ni sentido.

Por primera vez
en mi vida,
siento pena,
pena de amor,
de no saber amar
como amaron los viejos
que se esperaron
y no dejaron de soñar
hasta el último respiro.

Venimos,
no solo a morir,
también
a dejarle a otros
un legado
de buenos recuerdos
y amor,
que no se convierte
en polvo pasado.

Ellos se van,
nosotros también,
igual nosotros
también partimos,
porque la vida sigue
como el agua,
río abajo,
hasta encontrar
un océano infinito.

Sin amor,
todos los colores
son fríos,
vivir es amar,
esperar a su amante,
para partir juntos
a lo desconocido.

Share the Post: