Luminiscencia

Los rostros parecen vacíos
y pálidos
en medio del sol
que derrite las ansias
de seguir adelante
en los transeúntes.

Quién fuera
la noche del cosmos
para ver eternamente
el brillo de tus ojos
en el firmamento
y deleitarse
con el amor
hecho de que todo
sea, tal vez,
un sueño.

Recuerdo
el color de tus ojos,
las luces
que respiran
la tranquilidad
del alma oscura
de la luna.

El tacto
de tu sonrisa
y la suavidad
del olor
que emana
de tu aliento
al decirme
«te quiero».

El tiempo
no existe
entre nosotros.
Tu forma
trasciende la razón
oculta
entre la materia oscura
y el ínfimo respiro
de tus besos.

La distancia
es solo una palabra,
un instante sin fuerza
que logra ver
apenas
la sombra
de lo que somos
juntos.

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