Intersticio

Miro a mis costados
y noto tu ausencia,
ausencia de ti,
tus ojos en llamas,
que preguntan por mi piel
junto a la tuya,
y tu voz
que dulcemente
me despierta en la mañana.

Desaparezco
en la soledad de las noches
mientras cierro los ojos,
mientras camino
por parques, calles, ríos,
y el recuerdo
de cómo mis brazos
acogían tu cuerpo
y tus besos
me tocaban el alma.

Desaparezco
en una ciudad
que ya no tiene sentido
si no la recorres
a mi lado.

Y entonces aparezco
en los suspiros
que me regalas,
en los atardeceres divinos
de tu cuerpo
llano e interminable.

Y allí recorro
en mis vivos recuerdos
tu mirada eterna,
tus gemidos incesantes,
tu carne,
que es la mía,
el dulzor de tu piel
que busca mis labios,
y la muerte
que nos escribe
mientras hablamos.

Somos
mientras el mundo
lo ignora,
y morimos
para otras pieles.

¿Y qué importa, amor,
que el mundo no exista
si existes tú
en su ausencia,
y en los versos
que aquí te escribo?

Share the Post: