No es más, te odio por simple odio llano,
te odio porque odio siento,
porque es sentimiento puro y ajeno,
porque es lo que me sale de adentro,
un corazón herido sin causa ni lecho.
Te odio por tus caricias y locuras
impregnadas ya en mis miedos,
te odio por tu sonrisa,
que es de tu corazón solo un espejo.
Te odio porque juntos
somos nada y todo el universo
envidia nuestros cuerpos
cuando nos miramos
entre gemidos ahogados
y compartimos nuestros deseos.
Te odio porque igual me olvidas,
porque luego de las lágrimas
amanecerá de nuevo
y abrazarás a otro y le dirás “soy tuya”,
cuando fuiste mía primero.
Te odio porque extrañaré tus besos,
porque los extraño sin todavía haber vuelto.
Te odio porque eres de estrellas,
suspiros y tiempo.
Te odio por todo eso
y porque no encuentro
otra manera de decirte,
simplemente, “te quiero”.