Caminar en la oscuridad

Caminar en la oscuridad
es más ameno
cuando es la oscuridad misma
la que lleva de la mano.

He salido a caminar
entre las tinieblas
y no recuerdo
el camino de vuelta.

La niebla ha borrado
mis memorias,
y mis huellas
ya no cuentan
mi pasado.

Miro adelante
y veo misterios
y fábulas
contadas por la imaginación,
y la posibilidad
de que un cisne negro
me despierte
de este sueño utópico.

Sin embargo,
la luz que emana
de mi conciencia
logra iluminar
mi presente
por pequeños instantes,
y el aire sale tranquilo
de mi pecho,
como el agua del río
que baja de la montaña
en las mañanas.

Pasan los días
y mi única guía
son las estrellas,
que me recuerdan
mi lugar en el universo:
efímero
como el polvo
del que provengo,
y brillante
como la luz
que emana
del silencio.

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