Extraño el sabor de tus labios

Extraño el sabor de tus labios,
que son míos.
La urgencia palpita en mi piel
por tu boca,
y los dientes desgarran
mis labios tuyos
en los días calurosos
en que te espero.

Las horas se dilatan
ante tu recuerdo cálido;
mis manos vacías
buscan tu cuerpo
mientras camino por el puerto
en búsqueda
de tu mirada
y tu sonrisa reconfortante.

Extraño las horas
y los deseos no realizados
en que tu cabeza
duerme sobre mi pecho,
mientras el sol se despide
de aquellos
que no volverán
del sueño imperecedero.

El suspiro de placer
justo antes del sueño,
las risas,
las lágrimas
y las reconciliaciones
a besos
que huelen a sexo,
y caricias
que llevan orgasmos
en el tacto.

Extraño mi partida,
porque fue el último
momento
en que te tocaron mis ojos,
y tus dedos
se despedían tristemente
mientras el silencio
se mostraba impaciente.

Ahora solo quedan
el tiempo
y una etérea parte
de mi existencia,
que entre incesables pensamientos
te llama
para vivir contigo,
aunque sea
un soplo
de esta utopía nuestra.

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