La apariencia cambia,
pero el paisaje es el mismo.
Es la misma historia:
solo cambia
el color de la casa,
los nombres de los personajes
y la música
que se oye de fondo.
Pero el sentido es el mismo.
El hombre corre tras el dinero,
pasa su vida
tratando de alcanzar
lo inalcanzable:
una libertad
que no le pertenece.
El tiempo lo empeñó
desde su infancia
a ideales vacíos,
prometiéndole el cielo,
pero siempre
terminando
en el abismo.