Arquitectura del ahora

Que este sistema en el que habito, tan bien controlado y diseñado,
me haga sentir feliz por sus logros;
me siento feliz porque, después de tantos años,
parece que un sueño está un poco más cerca,
en los márgenes de lo realizable.

Ya siento un olor a pan tostado y cafetería
que se mezcla con las sonrisas de transeúntes
en la búsqueda del gran monumento
que se alza entre canales y angostas calles
para decirle a toda la humanidad:
somos importantes y aquí no llega cualquiera,
por eso debes sentirte orgulloso.

Son siglos forjados a través de la represión y la muerte
para llegar aquí,
a la pequeña pero no insignificante historia
que comienza con un amor extranjero perdido,
sacrificio en nombre del amor propio
y de aquellos que también viven, respiran
y sienten de manera similar
a su cabello cuando el viento lo acaricia
para recordarle lo bella que en realidad es.

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